Solo me hayo ahora... o quizás no tan solo! Me tengo a mi mismo, y a mi sombra, son las únicas cosas que siempre están junto a mi.
Ahora que lo pienso, siempre he estado solo... todas mis compañías no han sido mas que meras ilusiones creadas por mi mismo frente a un montón de sentimientos acompañado de emociones extrañas que en más de alguna vez han sido tan solo una pobre excusa para no sentirme solo, pero aún así, lo seguía estando.
Y si lo sigo pensando... no me tengo a mi mismo. ¿Cómo tenerme? Esa siempre ha sido mi gran duda que no he sabido responderla ya que mi yo no está. El día que me encuentre con ese yo podré resolver esa duda.
Debo quedarme solo, solo por mucho tiempo, para seguir la búsqueda de ese yo... Cuando estaba con gente, ese yo se sentaba a mi lado, casi imperceptiblemente, me cubría con su aura que me protegía de los demás... pero no protegía a los demás de mi, lo cual era peor. Esas personas siempre salían dañadas por mi culpa aunque yo no lo hacía con intención... quizás mi yo actúo entonces para defenderme de los demás y así los dañé.
Por eso no quiero compañía tampoco, no quiero dañar a las personas... personas que han dado la cara por mi, se han preocupado, y me han dado más de lo que debían darme terminaban sufriendo por mi culpa. ¿Qué debo hacer?
Dicen que como pecas pagas, y eso es lo que más miedo me da, y lo que más presente tengo... siento que pronto pagaré por mis errores... y de la peor manera, pero es algo inevitable ¿no? Todos pagamos alguna vez por nuestros errores, por más mínimos que sean, y yo, tengo mucho, demasiado que pagar, a pesar de mi corta edad y mi poca inteligencia, no sé cómo logro hacer tanta estupidez, a alguien le echo la culpa ahora, y ese alguien es mi yo.
Hablando de otra cosa, siempre que escribo algo, me desvío del tema, no sé porque :/
Y hablando de otra cosas aparte, tengo algo que contar... algo que es como tonto... y no sé. Se trata sobre mi (no mi yo, si es que eso creen)... lo que sucede, es que... cómo decirlo... yo puedo parecer grande quizás, hasta algunas veces actúo como tal, pero la mayoría de las veces me siento como un niño chico, y he querido que me miren como tal, algo que no sucederá. Siempre que me llaman la atención por la más mínima cosa me dan como ganitas de llorar, pero es algo automático, o sea, no lo controlo, tan solo lo hacen y me pasa. O cuando quiero preguntar algo a alguien más grande me siento como un niño de 5 años... y me pongo nervioso, y no sé, desespero. Yo creo que hasta los niños de 5 años son un poco mas maduros que yo en ese sentido, pero qué le vamos a hacer? Así estoy hecho, y aunque me lamento de eso, no puedo cambiarlo, ya está en mi pre escrito.
Y aquí me lamento de mis errores sin pensar en como corregirlos. Tan solo dejenme solo, por vuestro propio bien, si es que no quieren salir sufriendo. O si de verdad quieren ayudarme, háganlo, pero no se comprometan demasiado.
viernes 6 de noviembre de 2009
Desahogo ahogado en un mar de ahogos.
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Álvaro
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20:22
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domingo 12 de julio de 2009
Capitulo 8: Desenlaces inesperados
Ya es miércoles... vaya! que semana mas extraña... ¿será todo esto un sueño? Mas bien una pesadilla diría yo. ¿Le contaré a Layla lo que sucedió? Quizás no debería... aunque nunca se sabe, quizás hasta me golpee por lo que pasó.
Llego al colegio, todo normal... excepto por una cosa... ¡estaba él esperándome en la entrada del colegio! Vaya.. esto no me lo esperaba.
Tenemos algunas cosas que hablar, creo. -dijo con una voz media extraña, se notaba cambiado, ¿qué habrá sucedido más tarde después de que me fui?
Sucedió algo extraño ayer -me dijo con voz cortada.
¿Qué pasó? -dije, haciéndome el tonto, como siempre por cierto.
Sucede que... no recuerdo nada mas después de que nos vimos ayer... tan solo recuerdo que estábamos sentados conversando sobre Layla, después de eso no recuerdo más. Lo miré con cara de sorpresa... y de verdad que estaba sorprendido... ¿habrá sido el golpe el que le hizo olvidar lo que sucedió?
¿Mas tarde podemos volver a conversar? -me dijo. Yo me inquieté un poco porque quizás... quizás sea un truco y intente matarme de nuevo... aunque sería muy pasado a "película".
Está bien -dije- ¿A qué hora te parece? A la salida?... está bien.
Pasé todo el día nervioso... Layla no fue así que ni siquiera me acordé de ella.
Llegó al hora de la verdad, lo vi esperándome en la puerta, sentado como si nada.
Hola... -le dije casi sin ánimos... estaba agotado por un día repleto de malditas pruebas.
Hola... -me devolvió el saludo casi con las mismas ganas- Vamos a algún lugar por aquí cerca, donde se pueda conversar tranquilamente. Está bien... espero que solo sea para conversar...
Son sentamos en unas banquitas unas cuadras mas allá.
Aquí es perfecto -dijo, luego me miró con seriedad- necesito decirte algo demasiado importante...
De qué se trata -traté de ponerme serio, ya que los nervios me consumían y en mi rostro se notaba claramente.
Se trata de Layla... (vaya, que tema de conversacion mas variado...) necesito pedirte un favor súper importante... quiero que... tú te hagas cargo de ella... que seas su pareja...
Woah! Esto si que es sorprendente! -contesté sorprendido, valga la redundancia. Ayer peleabamos porque quería ocultar lo de los golpes y hoy... me pide que yo sea su pololo? que le pasa a este tipo.
Y por qué... si se pudiera saber? -le dije buscando una respuesta a todo esto
Porque... tengo una amante -agachó al cabeza. Vaya...
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Álvaro
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1:41
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Toques en el cuerpo
domingo 24 de mayo de 2009
El día está nublado, tan nublado como mis ojos.
Deseo encontrarte y no puedo, te pierdes en el calor de mis manos,
Te escurres como si fueras agua, un agua única e invaluable
Sólo deseo tenerte junto a mi, tan solo deseo otro momento más.
Desapareces... me quedo en la nada, sin ti soy nada.
Veo una luz en el fundo, muy brillante,
Corro hacia ella con todas mis fuerzas hasta poder alcanzarla,
Ya cuando la tengo, todo se transforma y aparece tu figura.
De una forma tan cálida empiezas a acariciarme, los nervios me consumen,
Intento moverme pero no puedo, me tienes paralizado con tu calor
Te acercas hacia mi, susurras un te amo en mi oído
Tomas mi cara suavemente, tu piel es tan suave como tus palabras,
Miras mis ojos como diciendo que no me preocupe, todo estará bien junto a ti
Te acercas a boca lentamente, tus ojos parecen estar extasiados,
Los cierras lentamente, todo parece perfecto.
Despierto sólo en mi pieza, tan solo como de costumbre.
Eras tan solo una imagen, una imagen perfecta.
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Álvaro
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10:25
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jueves 7 de mayo de 2009
Numero 7: Visita con la Muerte
Que extraño me siento, no sé que debo hacer. El resto del día no hice nada más, todo fue normal hasta la salida del colegio. De ahí me fui a hablar con Ángel, debía hablarle de todo esto.
Llegué a su casa, me sentía un poco nervioso. Toqué el timbre. ¿Aló? Ángel? necesito hablar contigo sobre algo importante.
Entré, me preguntó si quería tomar algo, yo no gracias.
Y bien, ¿de qué me querías hablar? -dijo él.
Em... es sobre Layla... -respondí. Me miró con una cara entre sorprendido y enojado a la vez.
¿Qué pasa con ella?¿Te dijo algo? -dijo algo nervioso y enojado.
Si, sucede algo, demasiado importante creo... Layla me contó que tú la golpeabas.
¡¿que yo qué?! -dijo sorprendido- Creo que te estás equivocando... ¿c-cómo sabes?!-de a poco se fue poniendo nervioso.
Ella me mostró los moretones, no te hagas el tonto -le dije molesto. Se quedó callado un rato, luego dijo que lo esperara, fue a la cocina a buscar algo.
Imbécil -me dijo- no sabes en que lió te estás metiendo... -volviendo con un cuchillo en la mano.
Idiota! ¿Qué crees que harás? ¿Solucionarás algo matandome? -le dije furioso y algo asustado a la vez.
No quiero que hayan testigos de lo que le hago a ella, ¡después ella me las pagará!
¡Si le haces algo más yo te mataré! -vino corriendo, se abalanzó con el cuchillo hacia mi, logré esquivarlo por suerte. Tomé una botella que había sobre la mesa y lo golpié en la cabeza tantas veces que llegó a quebrarse. Quedó tirado en el suelo, sangrando.
Me las pagarás... -dijo apenas. Murió, por suerte... o por desgracia quizás.
Así estás mejor -le dije a su cadáver inmóvil- de todos modos si le hacías algo, te mataría.
Dejé el cuerpo tirado en el baño, pesqué sus llaves y lo encerré bien. Por suerte él ya era mayor y vivía solo, así que nadie lo vería.
Volví a mi casa, un poco nervioso por lo que hice, pero se lo merecía.
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18:43
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martes 28 de abril de 2009
Número 6: Amor falso, un golpe muy fuerte
Me levanté la mañana del martes sin ánimos, como zombie porque no pude dormir bien. Quería hablar con ella para que me explicara pero a la vez no quería ni siquiera verla.
Me bañé, me vestí y partí, ni siquiera me di la molestia de tomar mi MP3 ni tampoco comer algo.
No supe como llegué al colegio, no recuerdo nada. Quizás me violaron en el camino, pero yo ni cuenta me di. Tiré la mochila sobre la mesa, como siempre. No saludé a nadie, ¿para qué?
Pasé la primera hora durmiendo, el profe ni me pescó, ya no se molesta. Tocaron, no quise salir. "Ál, alguien te busca" me dijo un compañero. Supuse que era ella, quizás... Y supuse bien, era ella.
Salí a verla, me abrazó, yo no lo hice. Me dijo que la siguiera hasta un lugar mas piola para hablar. La seguí.
Aquí está bien... -dijo- Ál, sobre lo de ayer... siento no haber dicho que tenía pareja...
Me quedé en silencio, solo dejé que hablara.
Ál... -susurró- yo no lo amo a él... fue una equivocacion en mi vida... porque...
Por qué? -le dije despacio.
Porque él... es demasiado celoso, tanto que me ha golpeado... demasiadas veces quizás -no aguantó y rompió en llanto.
Mira... -se subió las mangas de la polera, tenía todo lleno de moretones. Me mostró su espalda... se notaban marcas de patadas...
Mierda... -dije enojado- pero ¿qué puedo hacer yo?
Quiero que me ayudes a quitarmelo de encima, como sea -dijo, aún llorando- Ál, no he soñado una sola vez contigo, han sido varias... no creo que sea tan solo coincidencia... agradezco que él que me hizo todo esto no vaya en este colegio.
Nos quedamos en silencio, ella apoyada en mi, yo tan solo acariciaba su pelo mientras ella aún soltaba algunas lágrimas.
Me puse a pensar... ¿que haré ahora? Él es mi amigo... y a ella la vengo conociendo recién... ¿cómo sé realmente si es verdad? Pudieron haberle hecho todo eso que tiene de cualquier otra forma... ¡maldita sea, no sé que hacer!
Tocaron para entrar. No me queda más que pensar en qué hacer
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20:39
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domingo 26 de abril de 2009
Número 5: Desilusión
Eran las 7 p.m., seguía pensando. Decidí salir un rato a andar en bicicleta, una buena distracción. Tomé mis llaves y salí, no pensé en avisar, ¿para qué? nunca me sucede nada.
Salí a la alameda, sentía ese ruido de los autos.. algo tan normal en la cuidad, no me extraña. El viento frío en mi rostro era algo agradable, por eso me gusta salir a andar.
Llegué al parque. Estaba casi vacío, obvio, era día de semana, nunca hay gente en la semana. Como estamos en otoño, ya está oscuro a esta hora, es genial, pero mas peligroso, igual salgo solo, porque así me gusta.
Me puse arriba de esas especies de cerros que hay al frente del Arena,desde ahí se ve todo tan genial!
Me perdí en mis pensamientos por un momento hasta que sentí que me hablaron. Era un amigo, el Ángel, que nombre mas peculiar.
¿Qué haces acá? -preguntó.
Disfruto el paisaje, pienso en lo que sucedió hoy, no sé -respondí.
¿Vamos a mi casa a tomar algo? llamamos a los otros giles para que vengan un rato -preguntó, no esperaba un no por respuesta al parecer.
¿Querrá alguien salir hoy? es lunes -le dije.
Siempre hay alguien, no te preocupes, jugamos algo, no sé.
Bueno, si es que alguien va, demás -sabía que no iría nadie.
Empezó a llamar gente, todos estaban cansados. Hubo una persona que dijo que si.
Nos fuimos a su casa, nos quedamos conversando mientras esperábamos. Sonó el timbre, desde donde yo estaba sentado no podía verse la puerta de entrada. Escuché una voz conocida, ¡era ella!
Ál! -exclamó- ¡que sorpresa!
Mas sorprendido estoy yo -le dije.
¿Se conocen? -preguntó Ángel.
Si -respondimos en coro. Nos sentamos. Ellos dos juntos y yo en otro asiento mas apartado. Nos pusimos a conversar un rato. Ángel parecía tener cierta cercanía con ella, quizás demasiada. Ángel me dirigió la palabra
Ál, ¿ella no te dijo que somos pareja? -dijo con una sonrisa en su rostro, ella no parecía muy feliz.
No... -dije un poco decepcionado. Pasaron unos minutos, yo tan solo los escuchaba.
Debo irme -dije
Pero si llevamos tan poco acá! no puedes irte! -exclamó
Me siento mal, lo siento -dije en un tono medio triste, traté de poner la mejor cara que pude, pero no me aguantaba la pena, no sé porque. Me despedí y me fui.
Me fui corriendo hacia mi casa, entré, ni siquiera saludé, ni pesqué a mi mamá. Me metí a la pieza y me puse a llorar. No entiendo por qué pero tenía ganas de llorar.
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20:04
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Numero 4: Coincidencias
Tocaron para salir. Traté de dormir en clases, para hacer tiempo, pero no hubo caso, estaba demasiado nervioso.
Salí. Nunca dijimos el lugar exacto en el cual nos veríamos, vaya, es estúpido soy. Pasó un tiempo, ya me estaba poniendo deprimiendo un poco... cuando de pronto, una mano cálida se posa sobre mi hombro.
Siento haberme demorado -dijo con una sonrisa que esperaba una disculpa, yo sin duda le dije que no importaba que se demorara.
Salimos. Nos fuimos caminando por República, hacia el lado donde llega el sol de la tarde. Eran más de las 17:30, así que el tono del sol que se reflejaba en las hojas, daba un ambiente mas grato, casi romántico.
Le pregunté si quería tomar un helado, ella sin duda aceptó. Eligió un frappuccino de Mango, uno de mis favoritos.
¡Vaya! Creo que tenemos algo en común... -dije entusiasmado.
Si, puede ser... a lo mejor tengamos algo más en común. -me dijo de una forma en la que yo quedé pensando que quizás ella quiere decir algo.
Nos sentamos en una banca, a tomarnos los frappuccinos. No hablamos durante un buen rato. Se sentía el ruido de las hojas con el viento. La poca gente que pasaba a esa hora me extrañaba, era mucha menos que lo usual.
Yo también soñé contigo... -dijo casi susurrando. Yo casi me ahogo de la sorpresa.
Vaya, no me lo esperaba - comenté- ¿en serio soñaste conmigo?
Si... y ¿sabes que fue lo más extraño?... que fue el mismo sueño que tú tuviste.
Yo quedé demasiado sorprendido, no supe que decir.
V-va-ya... -dije, las palabras no me salían de la boca. No sé porque extrañamente el corazón me empezó a latir mucho mas rápido.
Ella solo sonrió. Me sonrojé. Estaba nervioso, entusiasmado, alegre entre otras cosas.
Tomó mi mano. Me miró a los ojos, ella sabía que sus ojos me hipnotizaban, lo sabía todo.
Creo que estamos unidos de alguna forma -me dijo muy segura de sus palabras- debemos conocernos un poco más, creo. Quizás ya nos conocemos lo suficiente y no lo sabemos.
Hubo un tiempo de silencio. Ella seguía mirándome y con cada segundo, me ponía mas nervioso.
De pronto, ella empezó a acercarse a mi, lentamente. Cerré los ojos, no quería ponerme mas nervioso de lo que estaba. Sentía su fragancia, era tan dulce...
Se acercaba cada vez más. Tomó mi cuello suavemente, puso sus labios muy cerca de los míos, podía sentir su respiración. Se acercó un poco más, hasta que finalmente sucedió. Sus labios eran tan suaves, tan dulces, tan... no sé como decirlo... pero eran geniales. Me abrazó. No nos dijimos nada.
Pasaban los minutos, ya se hacía de noche. Le dije que la iría a dejar a su casa, aunque yo no tenía idea donde vivía. Me dijo que no me preocupara, con que la fuera a dejar al metro estaba todo bien. Caminamos. La gente pasaba al lado mío, pero yo no me daba cuenta ni de donde estaba. Me sentía extasiado, en otro mundo.
Llegamos al metro, nos despedimos como si no hubiera pasado nada. Me sonrió y se fue. Me quedé un rato parado ahí. Las personas me miraban, no me importó. Desperté.
Caminé hasta mi casa, iba saliendo de mi éxtasis mientras caminaba. Llegué a mi casa. Mi mamá preguntando donde me había metido, yo tan solo no respondí. Me encerré en mi pieza. Me recosté, miré el techo, me puse a pensar...
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1:53
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viernes 24 de abril de 2009
Número 3: Contando sueños que no son sueños
Miré hacia otro lado, me hice el tonto. Ella se puso junto a mi. Hubo silencio algunos segundos.
¡Hola! -dijo- ¿cómo te llamas?
Ál -contesté tímidamente.
¿Ál? Me gusta tu nombre -sonrió alegremente- me llamo Layla, gusto en conocerte.
Vine a hablarte porque... noté que me mirabas mucho, pensé que me querrías decir algo... -dijo despacio.
Si... es que... -susurré.
Es que qué? - dijo ella.
No me creerás cual es la razón... -dije despacio.
No te preocupes, aunque paresca una fantasía, entenderé -dijo sonriendo.
Es que... soñé contigo... y lo más extraño, es que nunca antes te había visto -dije con un poco de vergüenza.
Aah... genial! -exclamó- si quieres, me puedes contar lo que soñaste... claro, solo si quieres...
...está bien... -dije, aún un poco nervioso por su presencia.
Entonces le dije que nos sentáramos en algún lugar. Le conté todo el sueño. Ella me miraba como si lo que yo le decía fuera lo más maravilloso del mundo. Sus ojos espectantes me ponían un poco nervioso, pero a la vez me tranquilizaban. Eran hermosos, pensaba.
Tocaron el timbre para entrar a la última hora. Ella me dijo que nos juntáramos a la salida. Yo sin duda acepté, aunque traté de no mostrarme alegre, solo traté.
Nos vemos! -me dijo. Me dio un beso tierno en la mejilla y se fue.
Vaya... -me dije- al parecer esto es real...
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22:14
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lunes 20 de abril de 2009
Numero 2: Reencuentro
Desperté del sueño del día anterior, vaya, fue tan real!. Hoy es Lunes, osea, lo mismo que colegio, que lata. Esas dos palabras suelo utilizarlas muy a menudo. En la mañana, aparte de mi, nadie más se levanta, en parte es bueno pero por otra es malo, porque es demasiado silencioso y no hay nadie que acompañe el desayuno que suelo hacerme a veces.
Me voy al colegio temprano, como voy caminando no importa, siempre llego a la hora y con eso soy feliz. Llegué al colegio, tiré las cosas encima de la mesa, di un suspiro, me senté por algunos minutos, estaba vacía la sala, genial.
Pasaron las horas, llegó el almuerzo. Nunca almuerzo porque no tengo ganas y porque no llevo almuerzo, me da lo mismo. Me puse a mirar por el pasillo hacia los otros pisos y vi a alguien que me pareció demasiado familiar. ¡Era ella! ¡la misma de mi sueño!. Por un momento no lo creí, pero la miré bien y era ella. Vaya, nunca la había visto, ¿será coincidencia?
Por un momento pensé en hablarle pero... me dio cosa, ni siquiera la conocía, sería muy nada que ver ir y hablarle. Aparte ¿qué le diría? "Oye! sabes que soñé contigo!", sería como muy estúpido, parecería una excusa para poder persuadirla.
Quizás otro día lo hable, trataré de conocerla de a poco, saber en que curso va, etc. Quiero saber más de ella.
Que raro, recién acabo de verla y creo que me gusta, no lo sé, estoy inseguro sobre eso, quizás me atrae mucho, quizás no, tendré que conocerla de todos modos.
Pasaron las horas. Trataba de no acordarme de ella. Salimos de clase. La vi en la salida. Me miró, yo me sonrojé y miré hacia otro lado. Ella se acercó a mi, creo que mi corazón saldrá de mi pecho. Esto es un sueño, me dije.
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19:15
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domingo 19 de abril de 2009
Número 1: Despertar
Como siempre, estaba caminando por las calles del centro de Santiago, mirando arriba en los edificios, como si fuera la primera vez que los veía. Caminaba y seguía caminando, es una buena distracción. Llovía suavemente. Me da lo mismo mojarme, disfruto la lluvia, aunque luego esté enfermo.
Llegué al parque, estaba desolado, tan solo se escuchaba el caer de la lluvia en el fondo. Adoro eso, cuando no hay quién te observe, se siente bien, aunque también desearía estar con alguien, a quién también le guste la lluvia. No hay muchas personas que gusten de eso, pero que voy a hacer, no los puedo obligar. Me recosté en el suelo mojado, mirando el cielo nublado, esas nubes negras que dan una sensación indescriptible. Me dormí. Pasó un buen rato en el que yo dormía, agradezco que no haya nadie aquí, si no, no podría dormir tranquilo. Me despertó alguien. Era quien menos esperaba. Ella me dijo que vino a dar una vuelta, a disfrutar la lluvia también, adoraba saltar en las posas, correr, jugar, etc. A mi también me gusta hacer eso, pero, me da un poco de vergüenza. Conversamos un buen rato. Ella también estaba toda mojada, obviamente. A ella le gustaba la lluvia también porque le hacía olvidar, estar en otra, cosas así. Adoré eso.
Era linda, sí, si que lo era. Quién sabe, quizás me atrajo un poco, pero no creo que sea mutuo. Nos despedimos. Espero volver a verla.
Volví a mi casa, a pensar, a quitarme la ropa mojada, a escuchar los retos de mi madre, etc., de todos modos, no puse atención.
Me acosté, me dormí en seguida, quizás yo quería que acabara pronto el día, quizás, quizás no, da lo mismo, total, mañana será un día parecido, sólo pensar.
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19:51
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